EL SITIO
Desde hace unos años, en la ciudad de València, o más bien en sus alrededores, se han puesto de moda varios locales que consisten en antiguas alquerías familiares restauradas o reformadas que conservan un gran encanto y suponen un aliciente a la hora de elegir un lugar a donde llevar a tu cliente a cerrar un buen trato o a impresionar a tu cuñado.
Una alquería es una construcción típica del Este y Sur peninsular, de origen árabe y que fueron especialmente habituales en la zona de València, concretamente en la huerta. Tradicionalmente eran habitáculos que correspondían a una explotación agraria importante, habitualmente en tierras de regadío (a diferencia de la barraca, propia del minifundio). Sin embargo, con el desarrollo urbanístico de la zona levantina muchos de estos edificios se han perdido. De ahí el gran interés que suscitan los escasos que quedan.
De las alquerías que se dedican a la restauración decidimos ir a la de Font d’en Corts, que se ubica justo al lado de la Avenida Antonio Ferrandis en plena huerta.
El local dispone de aparcamiento propio gratuito. No dicen que esté vigilado, pero tampoco que no lo esté. No obstante, como siempre desde esta web aconsejamos no dejar ningún objeto de valor en el vehículo.
En este caso, la reserva era para las 15h de un domingo en el puente de la Virgen del Pilar.
Llegamos media hora antes de la hora acordada al restaurante. Parece ser que no se hacen dos turnos, si no que uno reserva para la hora que desea y su mesa está lista. Por eso, a pesar de que nos adelantamos media hora pudimos sentarnos sin esperar.
La alquería tiene un buen tamaño. Dispone de una terraza exterior, en la cual por cierto podría hacer un poco de frío a estas alturas del año y de un comedor interior que alberga dos plantas. Nuestra mesa estaba dispuesta en la planta superior, al lado del almacén. No pasa nada, es comprensible, dado que reservamos con poca antelación (48 horas más o menos).
La decoración del local es clásica, con reminiscencias de madera que tanto se asocia a la huerta valenciana, aunque tampoco es una decoración memorable.
A pesar del ambiente familiar que se respira, o quizás precisamente por ello, la acústica es tremendamente mala. Además suena de fondo un hilo musical con canciones de pop-rock que no ayuda para nada. Entre el alboroto, el hilo musical y la cola que había para entrar al baño parecía que estuviéramos en una discoteca de la era pre-COVID. Bromas aparte, no parece un lugar para hablar sobre negocios o pedirle matrimonio a alguien. Adicionalmente, a pesar de que no se percibía en el momento, al salir del restaurante olíamos a comida.
Una vez sentados, tardaron algún tiempo en atender nuestra mesa. Cabe destacar que el restaurante estaba llenísimo y era hora punta de un domingo en mitad de un puente. Una camarera muy amable nos tomó la comanda de las bebidas y de la comida.
El servicio fue muy educado y no tardaron mucho tiempo en sacar la comida.
Pedimos dos entrantes. Gambas al ajillo con base de ajo arriero y dos croquetas de cocido. Aunque la base de ajo arriero era interesante, tampoco fue demasiado reseñable. Respecto a las croquetas, bajo nuestro punto de vista llevan poca bechamel y un exceso de cocido.
LA FIDEUA
Solicitamos como plato principal una fideua de fideo fino con foie, setas y magret de pato. El precio era de 14€ por ración. La carta incluye diversos arroces y dos tipos de fideua. Esta fideua en cuestión lleva los citados ingredientes así como espárragos y ajos tiernos.
A continuación, pasamos a puntuar la fideua, siendo 1 estrella la peor calificación posible y 5 estrellas la mejor calificación posible:
– Punto de cocción del fideo: 4 estrellas
– Punto de sal: 4 estrellas
– Sabor del fideo: 3,8 estrellas
– Sabor de las piezas: 3,5 estrellas
– Generosidad de ración: 3,5 estrellas
El punto de cocción del fideo estaba muy bien, así como su punto de sal. Respecto al sabor del fideo, tenía un fuerte sabor a caldo de verdura o de alguna carne muy ligera, similar al de las sopas de fideos. Ojo, que estaba sabroso, pero no es lo que esperábamos encontrarnos. La sensación era que los ingredientes se habían tratado por separado y no estaban muy armonizados. Es decir, el fideo no sabía a caldo mezclado con foie y setas, si no que sabía a caldo de verdura y posteriormente uno se iba encontrando los ingredientes. Además, la presencia del espárrago le quitaba impacto a las setas, el foie y el pato. El pato es una carne complicada para los arroces y fideuas, pero es que además en este caso no tenía demasiado sabor.
Respecto a la generosidad de la ración, a pesar de que habíamos pedido dos entrantes, tuvimos que pedir un postre. Puede ser que al ser una fideua de fideo fino nos llenase menos que un arroz tradicional.
En resumen, una fideua estándar, con una relación calidad-precio normal. Quizás un arroz nos pudiera sorprender más.
Como buen detalle de la casa, una vez tomado el postre nos deleitaron con una mistela y una coca de anís.
PUNTUACIÓN = 3,8 ESTRELLAS
FICHA TÉCNICA Y RESUMEN
FECHA DE VISITA: 11 de octubre de 2020 (domingo).
HORA: 14.30h
PRECIO DE RACIÓN DE ARROZ CONSUMIDO: 14 €
PRECIO MEDIO RESTAURANTE: 32,8 €
PROS: Ubicación pintoresca, servicio agradable, parking gratuito.
CONTRAS: Acústica mala (al menos en la planta superior), poca distancia entre las mesas, olor a comida en la ropa al salir.
RESUMEN: Una más de las diversas alquerías que hay en los alrededores de la ciudad de València y que tan de moda están desde hace unos años. Calidad precio muy normal, local y ubicación pintoresca.
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