EL SITIO

En la Avenida de la Plata de València lo último que uno espera encontrarse es un templo de los arroces, pero en esta calle se esconde una joyita gastronómica local con muchos años de tradición.

Ubicado en una antigua masía rehabilitada, Mas Blayet es un lugar que lo tiene todo. Buenísima calidad, decoración antigua pero rehabilitada, parque infantil para niños, parking propio, varios salones para eventos, pub para tomar copas y terraza exterior. Además, a un precio muy competitivo. ¿Alguien da más?

Como hemos comentado, el restaurante dispone de aparcamiento privado que en teoría está vigilado. No obstante, no vimos a nadie vigilando, por lo que como siempre no recomendamos dejar nada de valor en los vehículos si uno no quiere llevarse un disgusto.

La reserva era para las 15h de un domingo. En este caso, la reserva la realizamos la víspera al mediodía, por lo que no hubo llamada del restaurante para confirmar la asistencia. Cabe destacar que por teléfono nos preguntaron si deseábamos algún arroz por encargo, ya que en periodo estival solo se admite esta modalidad para pedir alguno de los que ofrecen. Nos recomendaron la paella valenciana como especialidad de la casa. Pero no nos precipitemos.

A la hora acordada llegamos al restaurante. Sorprende que con la terraza tan bien dispuesta que tienen no le den uso, o al menos no en el día en que nosotros fuimos. También es cierto que fue un día que amenazaba lluvia y quizás tuvo algo que ver. O quizás fue una restricción de aforo por la pandemia.

Cerca de la terraza hay un parque infantil para que puedan jugar los niños, aunque en este momento se encuentra clausurado por razones obvias. Al otro lado de la terraza hay una especie de pub acristalado. Así pues, se trata de un concepto muy interesante para hacer celebraciones familiares o comidas de empresa. O un buen lugar para impresionar a los suegros, por ejemplo.

Dentro del local, tratándose de una masía rehabilitada, destaca una decoración clásica cuidada, de estas “de tota la vida”, con mucha madera rústica y lámparas de araña desplegadas por el techo.

Las butacas eran cómodas, las mesas amplias y estaba todo limpísimo, algo para agradecer y en lo que cuesta no fijarse.

Respecto a la acústica del local no es del todo mala, considerando que en nuestra visita coincidimos con dos mesas kilométricas con muchos comensales, pero como casi siempre es mejorable. Sin embargo, como se ha comentado anteriormente, existen varios salones privados para eventos.

Una vez sentados, tardaron unos diez minutos en atender nuestra mesa. Quizás porque rugía ya la tripa, la espera se nos hizo eterna. Un punto de mejora podría ser que nos hubieran servido el pan nada más sentarnos para ir calentando motores.

A lo largo del transcurso de la comida el servicio fue agradable y educado, pero comparándolo con otros lugares quizás faltó un poco de calidez. Se echa en falta esa sensación de que estás en un lugar familiar y no en un restaurante que pertenece a un grupo gastronómico con sede social en Madrid.

Tomada la comanda, los platos llegaron con mucha rapidez, especialmente los entrantes, que en esta ocasión fueron dos buñuelos de bacalao muy gustosos y unas clóchinas valencianas con un tenue sabor a perejil muy bueno.

Y aunque esto se trata de un blog de arroces, no podemos no recomendar que pidáis la torrija caramelizada con crema inglesa y helado de leche. Estaba IMPRESIONANTE.

EL ARROZ

Como se ha comentado previamente, desde el establecimiento nos recomendaron pedir por encargo la paella valenciana. El precio era de 14,5 € por ración. Los precios del arroz oscilan entre los 11 euros por un arroz de verduras hasta los 19 euros por una paella de rape y carabineros. Unos precios realmente competitivos para lo que se ve actualmente en el mercado. Como curiosidad gastronómica, destacar que la paella valenciana llevaba pato, algo que no suele ser muy frecuente en este tipo de arroz.

También disponen de algunos arroces melosos. Prometemos volver en invierno a probar uno de pato y foie.

A continuación, pasamos a puntuar el arroz, siendo 1 estrella la peor calificación posible y 5 estrellas la mejor calificación posible:

– Punto de cocción del arroz: 5 estrellas

– Punto de sal: 4 estrellas

– Sabor del arroz: 4 estrellas

– Sabor de las piezas: 3,5 estrellas

– Generosidad de ración: 4 estrellas

El punto de cocción estaba excelente. El arroz tenía un sabor muy marcado a caldo de verduras y ave, tan característico de la paella valenciana. Además llevaba romero, que le daba ese toque particular (desde Socarraet nos declaramos absolutos fans del romero en los arroces). No le damos la máxima puntuación al sabor porque a pesar de estar muy sabroso quizás tendría un ligero margen de mejora.

Respecto a las piezas, aunque es cierto que en una paella valenciana que lleva pollo y conejo es complicado matizar mucho la calidad y el sabor, en este caso le damos tres puntos y medio debido a que el pato era escaso y estaba ligeramente seco. En cuanto a lo que es la calidad y ternura del resto de las piezas, fue correcta.

Respecto al punto de sal, si bien es cierto que al comerlo no se percibía un arroz salado, ambos comensales nos pasamos la tarde con muchas ganas de beber agua. De ahí que no se obtenga la mejor puntuación.

Finalmente, en cuanto a la generosidad de la ración, suele ser habitual que en los restaurantes de renombre las raciones escaseen. Aquí la ración fue correcta, por lo que se obtienen cuatro puntos.

En resumen, una paella valenciana maravillosa a un precio competitivo.

*NOTA: Debido a los entrantes que pedimos no pudimos acabar el arroz, pero solicitamos llevárnoslo en un tupper. Un tupper que nos rellenaron en un recipiente ecológico (cartón) en la misma mesa.

PUNTUACIÓN = 4,1 ESTRELLAS

FICHA TÉCNICA Y RESUMEN

FECHA DE VISITA: 12 de julio de 2020 (domingo).

HORA: 15.00h

PRECIO DE RACIÓN DE ARROZ CONSUMIDO: 14,5 €

PRECIO MEDIO RESTAURANTE: 29,2 €

PROS: Altísima relación calidad precio, posibilidad de reservar salones privados.

CONTRAS: Acústica mejorable, servicio un poco lento.

RESUMEN: Excelente opción para una comida familiar, con amigos o de negocios, ya que aunque la acústica es mejorable dispone de un par de salones privados. Relación calidad precio excelente, raciones de arroz estándar. Un lugar para repetir.