¿El mejor arroz de València?

Categoría: Valencia capital Página 1 de 2

Racó del Turia (1ª visita)

EL SITIO

Si algo caracteriza la zona de Gran Vía en València es su enorme oferta gastronómica. En siete calles se concentran un gran número de bares y restaurantes de todo tipo. Entre ellos, claro, sitios que son referentes de la ciudad en cuanto al arte arroceril.

Uno de los locales más veteranos es el Racó del Turia. Ubicado al principio de la calle Ciscar, tiene una terraza con algunas mesas.

Si bien su entrada no resulta muy llamativa para el viandante, cuando uno se adentra en el restaurante supone como una vuelta al pasado.

El local no dispone de aparcamiento propio, aunque hay varios de pago por la zona.

En este caso, la reserva era para las 14h de un martes festivo, día de la Inmaculada.

Llegamos puntuales a la hora acordada al restaurante.

La decoración es muy clásica y formal, como una casa de pueblo valenciano de principios del siglo XX, con mucha presencia de madera y gran calidez. Además, el local dispone de diversos salones privados para celebraciones.

Una vez sentados, tardaron poco tiempo en tomar la comanda de las bebidas y la comida.

En esta ocasión éramos cuatro personas y pedimos un único entrante, unas alcachofas con jamón que estaban fuera de carta. Estaban realmente deliciosas.

EL ARROZ

Solicitamos como plato principal un arroz del senyoret. El precio era de 20€ por ración. El precio de los arroces oscila entre los 17,5€ de la paella de verduras hasta los 35€ de la paella de langosta del Mediterráneo y rape. Precios bastante por encima de mercado en comparación con otros restaurantes de similar categoría.

A continuación, pasamos a puntuar el arroz, siendo 1 estrella la peor calificación posible y 5 estrellas la mejor calificación posible:

– Punto de cocción del arroz: 3,5 estrellas

– Punto de sal: 4 estrellas

– Sabor del arroz: 3,8 estrellas

– Sabor de las piezas: 4 estrellas

– Generosidad de ración: 3 estrellas

El punto de cocción del arroz fue mejorable. El arroz se había pasado un poco y la textura era algo pastosa.

Respecto al punto de sal, fue muy satisfactorio. En el momento no pareció que hubiese un exceso de sal y tampoco a lo largo de la tarde.

El sabor del arroz fue correcto, el esperado en un arroz del senyoret, que si bien es sabroso no es de los que generalmente más saben a mar. Curiosamente, las piezas parecían tener algo más de sabor, cuando suelen ser parámetros que van a la par.

Sobre la generosidad de la ración, considerando que era un arroz para cuatro personas y solamente habíamos pedido un entrante para compartir entre los cuatro comensales y que posteriormente quedamos con hambre para pedir dos postres adicionales, la ración nos pareció bastante escasa.

En resumen, un arroz del senyoret estándar, pero muy por encima de mercado con un precio de 20 euros por comensal.

PUNTUACIÓN = 3,7 ESTRELLAS

FICHA TÉCNICA Y RESUMEN

FECHA DE VISITA: 8 de diciembre de 2020 (martes)

HORA: 14h

PRECIO DE RACIÓN DE ARROZ CONSUMIDO: 20 €

PRECIO MEDIO RESTAURANTE: 34,9 €

PROS: Salón principal precioso, servicio atento, buena calidad, salones privados.

CONTRAS: Acústica mala, precio alto.

RESUMEN: Un lugar recomendable con productos y arroces de buena calidad. Arroces con precio por encima de la media.

Nou Racó (1ª visita)

EL SITIO

En la carretera que lleva desde València al Palmar (lugar con más arrocerías del mundo), poco antes de entrar a la pedanía, a mano derecha, bordeando la Albufera se encuentra un restaurante llamado Nou Racó.

El restaurante Nou Racó es el antiguo Raco de la Olla, completamente restaurado y reformado. El enclave es sencillamente espectacular; barraca tradicional, interior con decoración cuidada estilo tropical y una terraza y vistas que harán las delicias de todos los visitantes.

Sin embargo, esto no es un blog de decoración, así que ¡hablemos del arrosset!

El local dispone de un aparcamiento propio. A pesar de que es dentro del complejo, recomendamos no dejar nada de valor en el coche para evitar disgustos.

En este caso, la reserva era para las 15.15h de un domingo.

Llegamos puntuales a la hora acordada al restaurante. Cabe destacar que se elige el arroz que se desea al realizar la reserva telefónica.

Como hemos mencionado antes, la decoración es muy moderna, de estilo tropical, dándole al lugar un ambiente selecto y distinguido. Además, el local dispone de diversos salones privados para celebraciones. De hecho, coincidimos en nuestra visita con varias comuniones.  

Y no es de extrañar que se celebren eventos, ya que el enclave es verdaderamente espectacular. Con una maravillosa terraza (que en el mes de noviembre aún se puede aprovechar), un enorme jardín e incluso un embarcadero para hacer trayectos en barca por la Albufera. Esto hará las delicias de cualquier forastero (y no tan forastero).

Una vez sentados, tardaron poco tiempo en tomar la comanda de las bebidas. Sin embargo, no fue así con la comida. Para pedir los entrantes y confirmar la paella que habíamos pedido se hicieron de rogar. Es verdad que había comuniones y la terraza estaba llena, pero se debería de intentar mitigar estas situaciones en lugares de esta categoría.

Respecto a la carta, era en papel y estaba encima de la mesa al llegar. Suponemos que cada carta en papel la renovarán con cada comensal y la tirarán, pero no pudimos confirmarlo. Por este motivo nosotros preferimos el código QR. Parece más apropiado para estos tiempos de pandemia.

Pedimos dos entrantes, unas puntillas y media ración de buñuelos de bacalao. Si bien ambos platos eran muy buenos, los hemos probado mejores teniendo en cuenta que el precio de los mismos era considerable.

EL ARROZ

Solicitamos como plato principal un arroz de setas y foie. El precio era de 19,5€ por ración.

A continuación, pasamos a puntuar el arroz, siendo 1 estrella la peor calificación posible y 5 estrellas la mejor calificación posible:

– Punto de cocción del arroz: 2 estrellas

– Punto de sal: 4 estrellas

– Sabor del arroz: 4 estrellas

– Sabor de las piezas: 3,5 estrellas

– Generosidad de ración: 4 estrellas

El punto de cocción del arroz fue bastante decepcionante. El arroz claramente se había pasado y daba sensación de que estábamos tomando un arroz al horno, súper pastoso.

Respecto al punto de sal, fue satisfactorio. A pesar de que los ingredientes podrían haber salado el arroz, en este caso estaba casi perfecto.

El sabor del arroz fue muy correcto. El de las piezas estaba correcto, aunque faltó algo más de potencia en las setas y en el foie.

Sobre la generosidad de la ración, debido a los dos entrantes que tomamos nos sobró bastante arroz, que nos dio para dos raciones durante la semana siguiente.

Otra nota negativa fue lo que tardaron en sacar el café. Tanto fue así que estuvimos a punto de pedir la cuenta para no tener que esperar más.

Como hemos comentado previamente, un restaurante de este caché no puede permitirse esas demoras, aun teniendo todas las mesas llenas.

PUNTUACIÓN = 3,5 ESTRELLAS

FICHA TÉCNICA Y RESUMEN

FECHA DE VISITA: 8 de noviembre de 2020 (domingo).

HORA: 15.15h

PRECIO DE RACIÓN DE ARROZ CONSUMIDO: 19,5 €

PRECIO MEDIO RESTAURANTE: 40,6 €

PROS: Enclave espectacular, dispone de paseos en barca. Terraza impresionante. Salones privados.

CONTRAS: Servicio despistado, precio excesivo.

RESUMEN: Lugar precioso. Ofrece un entorno de película, en plena Albufera. La calidad de la comida es normal, aunque el precio excesivo.

Restaurante Casa Roberto (1ª visita)

EL SITIO

En pleno barrio de Eixample se ubica uno de los lugares con más solera para comer una buena paella en Valencia.

Casa Roberto es uno de esos clásicos con múltiples premios que recomiendan todas las guías de la ciudad, lugar de celebración de eventos familiares, reuniones de negocio y en el que solía ser probable que te encontraras con algún futbolista o ex futbolista famoso.

Nos adentramos a comprobar si tal fama es merecida.

El local no dispone de aparcamiento propio. No obstante, justo delante del local hay un parking subterráneo de pago.

En este caso, la reserva era para las 15h de un sábado.

Llegamos puntuales a la hora acordada al restaurante. Parece ser que no se hacen dos turnos, si no que uno reserva para la hora que desea y su mesa está lista. Por otra parte, cabe destacar que se elige el arroz que se desea al realizar la reserva telefónica.

La decoración del local es extremadamente clásica, podríamos definirla incluso como anticuada. Tiene una distribución que recuerda a los restaurantes arroceros de la Malvarrosa, con una entrada amplia donde se ve la cocina a mano derecha y los numerosos premios obtenidos en la pared izquierda, así como los comensales ilustres que se han fotografiado alguna vez con motivo de su visita al famoso restaurante. Sin embargo, aquí el comedor no da al mar si no a una pared. Además tienen una luz blanquecina que no favorece nada y hace un poco lúgubre el ambiente. Parece que estemos en un comedor escolar en lugar de en uno de los templos del arroz en València.

La acústica es tremendamente mala. Pese a que el local no estaba lleno en el momento de la comida, el volumen alto del ruido dificultaba poder mantener una conversación.

Una vez sentados, atendieron nuestra mesa con rapidez. Una camarera muy amable nos tomó la comanda de las bebidas y de la comida. Nos sorprendió que no hubiera carta física ni digital, la camarera nos recitó los entrantes que tenían en carta. Quizás sí que existe oportunidad de pedirla, pero a nosotros no nos la ofrecieron. Este sistema en el cual no sabes el precio de los productos de la carta no parece propio de un restaurante de esta categoría, si no que parece más de un merendero de la playa.

El servicio fue muy educado y no tardaron mucho tiempo en sacar la comida.

Pedimos un único entrante, calamar a la plancha. El calamar era de calidad buena, pero tampoco sería el mejor que hemos probado en nuestra vida.

EL ARROZ

Solicitamos como plato principal una paella valenciana. El precio era de 18€ por ración. Sobre los tipos de arroces no podemos opinar ya que, como hemos dicho previamente, no nos ofrecieron una carta. Al hacer la reserva ya nos indicaron si queríamos algún arroz y nos recomendaron la paella valenciana, así que nos decidimos por ella. No supimos el precio de la paella valenciana hasta que nos facilitaron la cuenta.

A continuación, pasamos a puntuar el arroz, siendo 1 estrella la peor calificación posible y 5 estrellas la mejor calificación posible:

– Punto de cocción del arroz: 4 estrellas

– Punto de sal: 4 estrellas

– Sabor del arroz: 4 estrellas

– Sabor de las piezas: 3,5 estrellas

– Generosidad de ración: 3,5 estrellas

El punto de cocción del arroz fue muy satisfactorio, así como su punto de sal.

Respecto al sabor del arroz, tenía una buena intensidad y se apreciaba una fuerte presencia de carne. Algo negativo para nosotros fue la excesiva cantidad de piezas en la paella, que bajo nuestro punto de vista restó cierto protagonismo al arroz, que SIEMPRE debe ser el principal actor de este género de “películas”. Vamos, que parecía una “torrá” acompañada de arroz, cuando debería de ser lo contrario.

Las (numerosas) piezas tenían un buen sabor, pero tampoco experimentamos una apoteosis al hincarle el diente al pollastre. Había muchos caracoles. Como curiosidad, aquí el equipo de Socarraet está dividido entre los pro-caracoles y los anti-caracoles. Con los caracoles para un poco como con Pablo Motos, o te cae bien o lo odias.

Respecto a la generosidad de la ración, al haber poco arroz y mucho acompañamiento consideramos que fueron raciones escasas. Ello nos hizo tener que pedir un postre. Un postre que tampoco fue especialmente reseñable.

Una sorpresa desagradable fue el precio de 18 euros por ración. Sin duda que el arroz está bueno, pero pagar 18 euros por una paella valenciana hoy en día lo consideramos excesivo. Más aun sin haber visto los precios en la carta previamente. Pero bueno, esas licencias se las pueden dar aquellos que tienen una trayectoria longeva en la hostelería valenciana. Por algo será.

PUNTUACIÓN = 3,8 ESTRELLAS

FICHA TÉCNICA Y RESUMEN

FECHA DE VISITA: 24 de octubre de 2020 (sábado).

HORA: 15.00h

PRECIO DE RACIÓN DE ARROZ CONSUMIDO: 18 €

PRECIO MEDIO RESTAURANTE: 39,5 €

PROS: Servicio agradable, salones privados.

CONTRAS: Acústica mala (al menos en la planta inferior), precio excesivo.

RESUMEN: Local histórico en el Eixample de València. Ofrece una calidad normal, aunque un precio excesivo.

Alqueria de la Font d’en Corts (1ª visita)

EL SITIO

Desde hace unos años, en la ciudad de València, o más bien en sus alrededores, se han puesto de moda varios locales que consisten en antiguas alquerías familiares restauradas o reformadas que conservan un gran encanto y suponen un aliciente a la hora de elegir un lugar a donde llevar a tu cliente a cerrar un buen trato o a impresionar a tu cuñado.

Una alquería es una construcción típica del Este y Sur peninsular, de origen árabe y que fueron especialmente habituales en la zona de València, concretamente en la huerta. Tradicionalmente eran habitáculos que correspondían a una explotación agraria importante, habitualmente en tierras de regadío (a diferencia de la barraca, propia del minifundio). Sin embargo, con el desarrollo urbanístico de la zona levantina muchos de estos edificios se han perdido. De ahí el gran interés que suscitan los escasos que quedan.

De las alquerías que se dedican a la restauración decidimos ir a la de Font d’en Corts, que se ubica justo al lado de la Avenida Antonio Ferrandis en plena huerta.

El local dispone de aparcamiento propio gratuito. No dicen que esté vigilado, pero tampoco que no lo esté. No obstante, como siempre desde esta web aconsejamos no dejar ningún objeto de valor en el vehículo.

En este caso, la reserva era para las 15h de un domingo en el puente de la Virgen del Pilar.

Llegamos media hora antes de la hora acordada al restaurante. Parece ser que no se hacen dos turnos, si no que uno reserva para la hora que desea y su mesa está lista. Por eso, a pesar de que nos adelantamos media hora pudimos sentarnos sin esperar.

La alquería tiene un buen tamaño. Dispone de una terraza exterior, en la cual por cierto podría hacer un poco de frío a estas alturas del año y de un comedor interior que alberga dos plantas. Nuestra mesa estaba dispuesta en la planta superior, al lado del almacén. No pasa nada, es comprensible, dado que reservamos con poca antelación (48 horas más o menos).

La decoración del local es clásica, con reminiscencias de madera que tanto se asocia a la huerta valenciana, aunque tampoco es una decoración memorable.

A pesar del ambiente familiar que se respira, o quizás precisamente por ello, la acústica es tremendamente mala. Además suena de fondo un hilo musical con canciones de pop-rock que no ayuda para nada. Entre el alboroto, el hilo musical y la cola que había para entrar al baño parecía que estuviéramos en una discoteca de la era pre-COVID. Bromas aparte, no parece un lugar para hablar sobre negocios o pedirle matrimonio a alguien. Adicionalmente, a pesar de que no se percibía en el momento, al salir del restaurante olíamos a comida.

Una vez sentados, tardaron algún tiempo en atender nuestra mesa. Cabe destacar que el restaurante estaba llenísimo y era hora punta de un domingo en mitad de un puente. Una camarera muy amable nos tomó la comanda de las bebidas y de la comida.

El servicio fue muy educado y no tardaron mucho tiempo en sacar la comida.

Pedimos dos entrantes. Gambas al ajillo con base de ajo arriero y dos croquetas de cocido. Aunque la base de ajo arriero era interesante, tampoco fue demasiado reseñable. Respecto a las croquetas, bajo nuestro punto de vista llevan poca bechamel y un exceso de cocido.

LA FIDEUA

Solicitamos como plato principal una fideua de fideo fino con foie, setas y magret de pato. El precio era de 14€ por ración. La carta incluye diversos arroces y dos tipos de fideua. Esta fideua en cuestión lleva los citados ingredientes así como espárragos y ajos tiernos.

A continuación, pasamos a puntuar la fideua, siendo 1 estrella la peor calificación posible y 5 estrellas la mejor calificación posible:

– Punto de cocción del fideo: 4 estrellas

– Punto de sal: 4 estrellas

– Sabor del fideo: 3,8 estrellas

– Sabor de las piezas: 3,5 estrellas

– Generosidad de ración: 3,5 estrellas

El punto de cocción del fideo estaba muy bien, así como su punto de sal. Respecto al sabor del fideo, tenía un fuerte sabor a caldo de verdura o de alguna carne muy ligera, similar al de las sopas de fideos. Ojo, que estaba sabroso, pero no es lo que esperábamos encontrarnos. La sensación era que los ingredientes se habían tratado por separado y no estaban muy armonizados. Es decir, el fideo no sabía a caldo mezclado con foie y setas, si no que sabía a caldo de verdura y posteriormente uno se iba encontrando los ingredientes. Además, la presencia del espárrago le quitaba impacto a las setas, el foie y el pato. El pato es una carne complicada para los arroces y fideuas, pero es que además en este caso no tenía demasiado sabor.

Respecto a la generosidad de la ración, a pesar de que habíamos pedido dos entrantes, tuvimos que pedir un postre. Puede ser que al ser una fideua de fideo fino nos llenase menos que un arroz tradicional.

En resumen, una fideua estándar, con una relación calidad-precio normal. Quizás un arroz nos pudiera sorprender más.

Como buen detalle de la casa, una vez tomado el postre nos deleitaron con una mistela y una coca de anís.

PUNTUACIÓN = 3,8 ESTRELLAS

FICHA TÉCNICA Y RESUMEN

FECHA DE VISITA: 11 de octubre de 2020 (domingo).

HORA: 14.30h

PRECIO DE RACIÓN DE ARROZ CONSUMIDO: 14 €

PRECIO MEDIO RESTAURANTE: 32,8 €

PROS: Ubicación pintoresca, servicio agradable, parking gratuito.

CONTRAS: Acústica mala (al menos en la planta superior), poca distancia entre las mesas, olor a comida en la ropa al salir.

RESUMEN: Una más de las diversas alquerías que hay en los alrededores de la ciudad de València y que tan de moda están desde hace unos años. Calidad precio muy normal, local y ubicación pintoresca.

Goya Gallery (2ª visita)

En esta segunda visita a Goya Gallery pedimos dos entrantes; ensaladilla rusa de la casa y la croqueta líquida de pularda. Muy recomendables ambos platos.

Ensaladilla Rusa
Croqueta de pularda

EL ARROZ

Solicitamos como plato principal un arroz de señoret de carabineros. El precio era de 17€ por ración. Como ya se indicó en la anterior entrada, hay una enorme variedad de arroces y todos a un precio muy muy competitivo. Este arroz del señoret (o senyoret) nos ofrece como ingredientes carabineros, gamba, rape y calamar.

En esta ocasión éramos más comensales de lo habitual, por lo que por motivos de prevención de COVID-19 nos sirvieron el arroz directamente emplatado.

A continuación, pasamos a puntuar el arroz, siendo 1 estrella la peor calificación posible y 5 estrellas la mejor calificación posible:

– Punto de cocción del arroz: 4,5 estrellas

– Punto de sal: 4 estrellas

– Sabor del arroz: 3,8 estrellas

– Sabor de las piezas: 3,8 estrellas

– Generosidad de ración: 3,8 estrellas

El punto de cocción del arroz estaba perfecto. Con una textura esponjosa y tierna, el grano no estaba ni muy duro ni muy blando.

Respecto al sabor, la experiencia fue un poco decepcionante debido a la calidad del restaurante y el sabor que a priori se le presupone a un arroz que lleva carabineros, uno de los mariscos más sabrosos que hay. Sin embargo, o bien no fue el día del cocinero (domingo a mediodía, hora punta) o al ser un arroz con más raciones se diluye la esencia del sabor. Ello no quiere decir que el arroz estuviera insulso (de ahí que mantenga una puntuación alta), si no que nuestra anterior experiencia fue tan brutal que el listón estaba altísimo y sinceramente no se colmaron nuestras expectativas.

Las piezas, evidentemente, también tenían un sabor menos asombroso que la vez anterior, al igual que el arroz. Pero de nuevo, sigue siendo un arroz con piezas jugosas y ricas y de ahí que se mantenga la puntuación alta asignada a este apartado.

Respecto al punto de sal, igual de satisfactorio que la vez anterior. No obstante, en cuanto a la generosidad de la ración, para ser cuatro comensales nos pareció algo escasa, aunque es cierto que esto es habitual en este tipo de restaurantes.

En resumen, un arroz muy bueno, pero no sobresaliente como el que degustamos en la anterior ocasión.

Prometemos volver para quitarnos el “mal sabor de boca” y para seguir probando más platos de su innovadora carta.

PUNTUACIÓN = 4,0 ESTRELLAS

FICHA TÉCNICA Y RESUMEN

FECHA DE VISITA: 13 de septiembre de 2020 (domingo).

HORA: 15.00h

PRECIO DE RACIÓN DE ARROZ CONSUMIDO: 17 €

PRECIO MEDIO RESTAURANTE: 34,4 €

PROS: Relación calidad-precio altísima, excelente género, servicio agradable.

CONTRAS: No muy recomendable para ir con niños pequeños. No tiene salones privados para celebraciones íntimas.

RESUMEN: De las mejores arrocerías de València, con sorprendente decoración y más sorprendentes propuestas gastronómicas. Conviene reservar con mucha antelación, ya que la calidad-precio es excelente, la gente lo sabe y siempre está lleno.

Goya Gallery (1ª visita)

EL SITIO

El restaurante Goya Gallery es lo que antiguamente y durante muchos años fue el Bar Goya. Ubicado muy cerca de Antiguo Reino, era un bar de los de toda la vida. Donde las paredes estaban recubiertas de espejo para dar sensación de amplitud y los camareros vestían con un riguroso uniforme. Servían unos de los mejores bocadillos de València. No obstante, como casi todas las cosas buenas, se terminó. El local estuvo cerrado durante cinco años hasta que unos amigos decidieron reabrirlo, dándole un cambio conceptual radical. Pero la calidad la conservan. Prueba de ello es la enorme demanda que tienen.

El local no dispone de aparcamiento propio, pero justo enfrente hay un párking subterráneo donde dejar el vehículo.

En este caso, la reserva era para las 14.30h de un jueves en pleno agosto. Cabe destacar que, como se ha comentado anteriormente, tienen mucha demanda, así que conviene reservar con antelación.

Llegamos a la hora acordada al restaurante. A pesar de que eran fechas estivales, el restaurante estaba prácticamente lleno. También tienen una terraza exterior, pero no parece muy recomendable sentarse ahí en meses calurosos del año, ya que por la orientación el sol da con mucha fuerza.

Debido al COVID-19, es obligatoria la entrada por una puerta del local y la salida por otra parte del local. Es una pena, ya que no hay disponibilidad de barra, pero una buena medida a destacar.

La decoración es clásica con toques eclécticos, resultando muy curiosa. Combina bien con la carta, que contiene platos de corte tradicional junto con otros más modernos y sofisticados.

Aunque justo enfrente del establecimiento hay una plaza peatonal con un parque infantil, ello requerirá que los padres estén ojo avizor para que sus hijos puedan jugar. Por tanto, se podría decir que no se trata de un sitio aconsejable para reuniones familiares con niños pequeños. Tampoco existen zonas reservadas donde poder hacer una comida con mesas más grandes y mayor intimidad, siendo este probablemente el mayor defecto del restaurante.

Una vez sentados, tardaron poco tiempo en atender nuestra mesa. Una camarera nos tomó la comanda de las bebidas y posteriormente de la comida.

El servicio fue muy agradable y no tardaron mucho tiempo en sacar la comida, a pesar de que como hemos comentado previamente, el local estaba prácticamente lleno.

Para esta ocasión pedimos dos entrantes, uno de ellos un clásico del restaurante, el huevo trufado con boletus y foie. Dicho así suena apetecible, pero es que está impresionante. Muy recomendable. También pedimos croquetas, que estaban muy ricas y esponjosas, pero tampoco cambiaron nuestra vida.

EL ARROZ

Solicitamos como plato principal un arroz de nécoras. El precio era de 16€ por ración. Hay una enorme variedad de arroces y todos a un precio muy muy competitivo. Este en cuestión lleva varios ingredientes; nécoras, calamar, rape y ajos tiernos.

A continuación, pasamos a puntuar el arroz, siendo 1 estrella la peor calificación posible y 5 estrellas la mejor calificación posible:

– Punto de cocción del arroz: 4,5 estrellas

– Punto de sal: 4 estrellas

– Sabor del arroz: 4,5 estrellas

– Sabor de las piezas: 4,5 estrellas

– Generosidad de ración: 4 estrellas

El punto de cocción estaba simplemente perfecto. Una textura jugosa, en la que el grano no estaba ni muy duro ni muy blando.

Respecto al sabor, cada cucharada era como echarse a la boca un trocito de mar y de mariscos, con un ligero regusto dulce a ajo tierno que le daba un toque sensacional. Un arroz para ser probado una y otra vez, para impresionar a tu suegro, a tu socio o a tu mejor amigo. Para mí, para él, para todos. Las piezas, evidentemente, también tenían un sabor increíble. Para quitarse el sombrero y aplaudir. Sobre todo teniendo en cuenta el precio, súper competitivo para los tiempos que corren en València.

Respecto al punto de sal y la generosidad de la ración, muy satisfactorios. El arroz estaba un poco salado debido a los ingredientes, algo que entra dentro de la normalidad. La generosidad de la ración, para este tipo de restaurantes, fue muy correcta.

En resumen, un arroz es-pec-tá-cu-lar con una relación calidad-precio excelente y razón para volver a este restaurante una y mil veces. Para probar este arroz de nuevo y cualquier otro de la carta.

PUNTUACIÓN = 4,3 ESTRELLAS

FICHA TÉCNICA Y RESUMEN

FECHA DE VISITA: 20 de agosto de 2020 (jueves).

HORA: 14.30h

PRECIO DE RACIÓN DE ARROZ CONSUMIDO: 16 €

PRECIO MEDIO RESTAURANTE: 33,8 €

PROS: Relación calidad-precio espectacular, excelente género, servicio agradable.

CONTRAS: No muy recomendable para ir con niños pequeños. No tiene salones privados para celebraciones íntimas.

RESUMEN: De las mejores arrocerías de València, con sorprendente decoración y más sorprendentes propuestas gastronómicas. Conviene reservar con mucha antelación, ya que la calidad-precio es excelente, la gente lo sabe y siempre está lleno.

Marisquería Civera (1ª visita)

EL SITIO

Antes que nada, ¡que nadie se asuste!

Aunque se trate de una marisquería (posiblemente la mejor de Valencia) si se sabe pedir adecuadamente uno no terminará con la cartera más tiesa que la mojama.

Marisquería Civera es un clásico de la ciudad de Valencia. Un negocio con más de 50 años de experiencia no puede no serlo.

Aunque su punto fuerte es, evidentemente, los mariscos y pescados, también ofrecen algunos arroces en su carta. La lógica arrocera nos dice que si tienen tan buen género también existe la posibilidad de que saquen buenos arroces de su cocina.

Procedimos a averiguarlo.

El local no dispone de aparcamiento privado propio, pero justo en la calle trasera (Martinez Cubells) hay un parking cuya salida da a la calle peatonal donde se ubica el restaurante.

La reserva era para las 14.30h de un sábado.

Llegamos a la hora acordada al restaurante. Se nota que el mes de agosto ya ha llegado a Valencia, con el centro de la ciudad desierto y el calor apretando. Ello implicó que había mucha disponibilidad de mesas. El local también tiene una barra muy interesante para tomar algunos refrigerios mientras miras el género del día y charlas con el camarero.

La decoración es puramente marinera. Al entrar predominan los colores blancos y azules y mosaicos que dan la impresión de estar en una barca de pescadores.

Posteriormente, si uno accede a la zona del interior del local descubre la zona “noble”, toda de madera, pareciendo que uno está metido en un camarote inmenso dentro de un galeón español del siglo XV. En definitiva, una decoración llamativa pero muy acorde con lo que se ofrece en el restaurante.

Eso sí, no hay un parque o zona infantil para que puedan jugar los niños, por lo que no se trata de un sitio aconsejable para reuniones familiares con niños pequeños muy revoltosos. Sí que existen zonas reservadas donde poder hacer una comida con mesas más grandes y mayor intimidad.

Las butacas eran cómodas, las mesas amplias, con buena separación y muy limpio.

Una vez sentados, tardaron poco tiempo en atender nuestra mesa. Una camarera nos tomó la comanda de las bebidas y posteriormente de la comida.

A lo largo del transcurso de la comida el servicio fue agradable en el trato, pero nos pareció un poco descuidado. Sobre todo considerando las pocas mesas que había ese día. También hubo un error con el postre, ya que la camarera nos trajo una tarta distinta a la que habíamos solicitado, sin percatarnos la probamos y una vez nos dimos cuenta del fallo, no nació de ella el cambiárnosla por la correcta. No obstante, a su favor decir que no la cobraron. Pero bueno, un mal día lo tiene cualquiera.

Respecto a los platos, llegaron con relativa rapidez, especialmente el entrante, que en esta ocasión fue un plato OBLIGATORIO si uno viene a este restaurante, la puntilla de corral (puntilla, huevo frito y jamón recién cortado por encima), que está para chuparse los dedos. Para el arroz tardaron un poco más.

EL ARROZ

Solicitamos como plato principal un arroz del senyoret. El precio era de 17€ por ración.

A continuación, pasamos a puntuar el arroz, siendo 1 estrella la peor calificación posible y 5 estrellas la mejor calificación posible:

– Punto de cocción del arroz: 3 estrellas

– Punto de sal: 4 estrellas

– Sabor del arroz: 3,5 estrellas

– Sabor de las piezas: 4 estrellas

– Generosidad de ración: 4 estrellas

El punto de cocción no estaba acertado, se notaba que el arroz había estado demasiado tiempo al fuego y se había pasado. Tenía una textura demasiado blanda. Por otra parte, para ser una marisquería, el sabor del arroz no era demasiado potente o no tanto como esperábamos, aun teniendo en cuenta de que era un arroz del senyoret. No así las piezas, que estaban bastante sabrosas.

Respecto al punto de sal y la generosidad de la ración, el arroz estaba muy satisfactorio. De hecho, la capa de grosor del arroz era bastante grande, quizás de ahí el menor sabor del arroz. Pero más cantidad de ración.

En resumen, un arroz estándar con una relación calidad-precio muy normal, algo decepcionante por el escenario del que se trataba y el resultado obtenido.

PUNTUACIÓN = 3,7 ESTRELLAS

FICHA TÉCNICA Y RESUMEN

FECHA DE VISITA: 1 de agosto de 2020 (sábado).

HORA: 14.30h

PRECIO DE RACIÓN DE ARROZ CONSUMIDO: 17 €

PRECIO MEDIO RESTAURANTE: 31,5 €

PROS: Muy buen género, ubicación céntrica, ambiente selecto, adecuado para comida de empresa o reunión familiar, con reservados disponibles.

CONTRAS: Calidad precio en el arroz excesiva, servicio un poco descuidado. No muy recomendable para ir con niños pequeños.

RESUMEN: La mejor marisquería de Valencia también ofrece en su carta algunos arroces. Habiendo probado el del senyoret, quizás sea mejor pedirse un pescado o marisco que un arroz.

Marina Beach (1ª visita)

EL SITIO

Hubo una época durante varias décadas en la cual en el paseo de Neptuno se aglutinaban varios restaurantes afamados de arroz, unos al lado de otros. Turistas de fuera de Valencia (e incluso de España) venían a darse un baño a la playa de la Malvarrosa y terminaban con un arroz en la Pepica con vistas al mar.

Hoy en día los tiempos han cambiado. Los turistas abundan por doquier y la calidad (por desgracia) escasea. Incluso ha variado la arquitectura del lugar. Al abrigo de la Copa América de vela y el Circuito de Fórmula 1 se amplió el puerto deportivo y el espigón. Ahí quedó una zona de terreno donde varios empresarios (o puede que el mismo) han creado restaurantes y lugares de ocio de ambiente playero.

Uno de los lugares más emblemáticos de este “nuevo ocio” de la ciudad es el Marina Beach, que fue de los primeros “beach clubs” que se abrieron en València.

El lugar donde se ubica es realmente privilegiado, con las mejores vistas a la bahía de València.

También dispone de una piscina inffinity donde los más musculados y operad@s pueden lucir sus cuerpazos con bañadores minúsculos, soñando con ser los próximos participantes de cualquier “reality show” de cierta cadena de televisión que acaba en “cinco”.

Además de ser una discoteca con piscina privada, también hay una zona de restaurante. La carta mezcla la cocina mediterránea con la asiática.

El local no dispone de aparcamiento privado, pero en la zona hay varios parkings, algunos de ellos cubiertos y de pago.

La reserva era para las 15.30h de un sábado. Cabe destacar que dentro del complejo de Marina Beach está el propio restaurante Marina Beach (al que fuimos) y también hay un segundo restaurante que está dentro de la playa de la Malvarrosa que se llama “El Portet”. En ambos casos, el proceso de reserva puede realizarse online. Sorprende que el local envíe varios correos para reconfirmar la reserva. Hay que estar atento pues, no vaya a ser que a uno se le olvide reconfirmar el mail y arruine la comida del sábado a los amigos. Ojito al correo no deseado.

Media hora antes de lo acordado llegamos al restaurante. A pesar de que en la página web de las reservas se advierte de que a la hora reservada puede haber algo de demora para sentarse, no tuvimos ningún problema incluso llegando con antelación. Elegimos la reserva en la terraza, lo cual fue un acierto ya que a pesar del calor del día se estaba realmente bien, con una brisa marina fresca.

Salvo error por nuestra parte, no hay un parque o zona infantil para que puedan jugar los niños, por lo que no se trata de un sitio aconsejable para reuniones familiares con niños pequeños. Sí que existen en el interior zonas reservadas donde poder hacer una comida con más gente, como por ejemplo una reunión de empresa.

Dentro del local, destaca una decoración moderna y playera.

Las butacas eran cómodas, las mesas amplias, separadas unas de otras y estaba todo limpio.

Un defecto a destacar fue que sacaron una carta física, algo que con la situación actual de COVID no parece muy apropiado.

Una vez sentados, tardaron poco tiempo en atender nuestra mesa. Un camarero nos tomó la comanda de las bebidas y posteriormente de la comida.

A lo largo del transcurso de la comida el servicio fue agradable y educado.

Los platos llegaron con mucha rapidez, especialmente los entrantes, que en esta ocasión fueron dos raciones de sepionet (muy buenos) y otras dos raciones de calamar a la romana.

EL ARROZ

Solicitamos como plato principal un arroz del senyoret. Se debe solicitar al realizar la reserva online. El precio era de 16,5 € por ración. Los precios del arroz oscilan entre los 14,5 euros por un arroz meloso de pollo hasta los 22,5 euros por un arroz meloso de bogavante.

A continuación, pasamos a puntuar el arroz, siendo 1 estrella la peor calificación posible y 5 estrellas la mejor calificación posible:

– Punto de cocción del arroz: 3,5 estrellas

– Punto de sal: 4 estrellas

– Sabor del arroz: 3 estrellas

– Sabor de las piezas: 3 estrellas

– Generosidad de ración: 4 estrellas

El punto de cocción estaba satisfactorio, mientras que el sabor de las piezas y el arroz era normal, un poco decepcionante para el precio que se ofrece. Aunque sea arroz del senyoret se echa en falta mucho más sabor a mar e intensidad.

Respecto al punto de sal y la generosidad de la ración, el arroz estaba muy satisfactorio.

En resumen, un arroz estándar con una relación calidad-precio muy normal.

*NOTA: Debido a los entrantes que pedimos no pudimos acabar el arroz. Ningún comensal solicitó un tupper.

Debido a que pedimos vino, cuatro entrantes y postre nos fuimos hasta los 45 euros por persona, lo que le da a este establecimiento una relación calidad-precio baja dado el producto ofrecido. Ello no quita que el lugar sea impresionante y ofrezca otras cualidades (piscina, discoteca, etc) al comensal.

PUNTUACIÓN = 3,5 ESTRELLAS

FICHA TÉCNICA Y RESUMEN

FECHA DE VISITA: 25 de julio de 2020 (sábado).

HORA: 15.30h

PRECIO DE RACIÓN DE ARROZ CONSUMIDO: 16,5 €

PRECIO MEDIO RESTAURANTE: 45,05 €

PROS: Ubicación increíble y privilegiada, ambiente desenfadado, adecuado para comida de empresa.

CONTRAS: Calidad precio excesiva, carta física (no respeta medidas Covid).

RESUMEN: Buena opción para gente joven que busque un lugar desenfadado para tomarse una copa después de una comida copiosa. También para empresas que tengan la misma finalidad.

Mas Blayet (1ª visita)

EL SITIO

En la Avenida de la Plata de València lo último que uno espera encontrarse es un templo de los arroces, pero en esta calle se esconde una joyita gastronómica local con muchos años de tradición.

Ubicado en una antigua masía rehabilitada, Mas Blayet es un lugar que lo tiene todo. Buenísima calidad, decoración antigua pero rehabilitada, parque infantil para niños, parking propio, varios salones para eventos, pub para tomar copas y terraza exterior. Además, a un precio muy competitivo. ¿Alguien da más?

Como hemos comentado, el restaurante dispone de aparcamiento privado que en teoría está vigilado. No obstante, no vimos a nadie vigilando, por lo que como siempre no recomendamos dejar nada de valor en los vehículos si uno no quiere llevarse un disgusto.

La reserva era para las 15h de un domingo. En este caso, la reserva la realizamos la víspera al mediodía, por lo que no hubo llamada del restaurante para confirmar la asistencia. Cabe destacar que por teléfono nos preguntaron si deseábamos algún arroz por encargo, ya que en periodo estival solo se admite esta modalidad para pedir alguno de los que ofrecen. Nos recomendaron la paella valenciana como especialidad de la casa. Pero no nos precipitemos.

A la hora acordada llegamos al restaurante. Sorprende que con la terraza tan bien dispuesta que tienen no le den uso, o al menos no en el día en que nosotros fuimos. También es cierto que fue un día que amenazaba lluvia y quizás tuvo algo que ver. O quizás fue una restricción de aforo por la pandemia.

Cerca de la terraza hay un parque infantil para que puedan jugar los niños, aunque en este momento se encuentra clausurado por razones obvias. Al otro lado de la terraza hay una especie de pub acristalado. Así pues, se trata de un concepto muy interesante para hacer celebraciones familiares o comidas de empresa. O un buen lugar para impresionar a los suegros, por ejemplo.

Dentro del local, tratándose de una masía rehabilitada, destaca una decoración clásica cuidada, de estas “de tota la vida”, con mucha madera rústica y lámparas de araña desplegadas por el techo.

Las butacas eran cómodas, las mesas amplias y estaba todo limpísimo, algo para agradecer y en lo que cuesta no fijarse.

Respecto a la acústica del local no es del todo mala, considerando que en nuestra visita coincidimos con dos mesas kilométricas con muchos comensales, pero como casi siempre es mejorable. Sin embargo, como se ha comentado anteriormente, existen varios salones privados para eventos.

Una vez sentados, tardaron unos diez minutos en atender nuestra mesa. Quizás porque rugía ya la tripa, la espera se nos hizo eterna. Un punto de mejora podría ser que nos hubieran servido el pan nada más sentarnos para ir calentando motores.

A lo largo del transcurso de la comida el servicio fue agradable y educado, pero comparándolo con otros lugares quizás faltó un poco de calidez. Se echa en falta esa sensación de que estás en un lugar familiar y no en un restaurante que pertenece a un grupo gastronómico con sede social en Madrid.

Tomada la comanda, los platos llegaron con mucha rapidez, especialmente los entrantes, que en esta ocasión fueron dos buñuelos de bacalao muy gustosos y unas clóchinas valencianas con un tenue sabor a perejil muy bueno.

Y aunque esto se trata de un blog de arroces, no podemos no recomendar que pidáis la torrija caramelizada con crema inglesa y helado de leche. Estaba IMPRESIONANTE.

EL ARROZ

Como se ha comentado previamente, desde el establecimiento nos recomendaron pedir por encargo la paella valenciana. El precio era de 14,5 € por ración. Los precios del arroz oscilan entre los 11 euros por un arroz de verduras hasta los 19 euros por una paella de rape y carabineros. Unos precios realmente competitivos para lo que se ve actualmente en el mercado. Como curiosidad gastronómica, destacar que la paella valenciana llevaba pato, algo que no suele ser muy frecuente en este tipo de arroz.

También disponen de algunos arroces melosos. Prometemos volver en invierno a probar uno de pato y foie.

A continuación, pasamos a puntuar el arroz, siendo 1 estrella la peor calificación posible y 5 estrellas la mejor calificación posible:

– Punto de cocción del arroz: 5 estrellas

– Punto de sal: 4 estrellas

– Sabor del arroz: 4 estrellas

– Sabor de las piezas: 3,5 estrellas

– Generosidad de ración: 4 estrellas

El punto de cocción estaba excelente. El arroz tenía un sabor muy marcado a caldo de verduras y ave, tan característico de la paella valenciana. Además llevaba romero, que le daba ese toque particular (desde Socarraet nos declaramos absolutos fans del romero en los arroces). No le damos la máxima puntuación al sabor porque a pesar de estar muy sabroso quizás tendría un ligero margen de mejora.

Respecto a las piezas, aunque es cierto que en una paella valenciana que lleva pollo y conejo es complicado matizar mucho la calidad y el sabor, en este caso le damos tres puntos y medio debido a que el pato era escaso y estaba ligeramente seco. En cuanto a lo que es la calidad y ternura del resto de las piezas, fue correcta.

Respecto al punto de sal, si bien es cierto que al comerlo no se percibía un arroz salado, ambos comensales nos pasamos la tarde con muchas ganas de beber agua. De ahí que no se obtenga la mejor puntuación.

Finalmente, en cuanto a la generosidad de la ración, suele ser habitual que en los restaurantes de renombre las raciones escaseen. Aquí la ración fue correcta, por lo que se obtienen cuatro puntos.

En resumen, una paella valenciana maravillosa a un precio competitivo.

*NOTA: Debido a los entrantes que pedimos no pudimos acabar el arroz, pero solicitamos llevárnoslo en un tupper. Un tupper que nos rellenaron en un recipiente ecológico (cartón) en la misma mesa.

PUNTUACIÓN = 4,1 ESTRELLAS

FICHA TÉCNICA Y RESUMEN

FECHA DE VISITA: 12 de julio de 2020 (domingo).

HORA: 15.00h

PRECIO DE RACIÓN DE ARROZ CONSUMIDO: 14,5 €

PRECIO MEDIO RESTAURANTE: 29,2 €

PROS: Altísima relación calidad precio, posibilidad de reservar salones privados.

CONTRAS: Acústica mejorable, servicio un poco lento.

RESUMEN: Excelente opción para una comida familiar, con amigos o de negocios, ya que aunque la acústica es mejorable dispone de un par de salones privados. Relación calidad precio excelente, raciones de arroz estándar. Un lugar para repetir.

Casa Carmela (1ª visita)

EL SITIO

La zona de los Poblados Marítimos de València esconde muchos tesoros gastronómicos, especialmente en cuanto a arroz se refiere. Esta parte de la ciudad antiguamente estaba conformada por varios pueblos habitados por personas que se dedicaban al mar; marineros y pescadores sobre todo, y de ahí su nombre.

Uno de los más ilustres vecinos de la zona fue Vicente Blasco Ibañez, uno de los autores valencianos que mejor han descrito al pueblo valenciano y sus tradiciones. El señor Blasco Ibañez se mandó construir una villa en primera línea de la playa de la Malvarrosa, muy cerca del comienzo de la playa de la Patacona. Esta casa es visitable a día de hoy y un excelente plan para toda la familia. Además, tenía como vecino un pequeño local que servía de cambiador para los bañistas, casa de comidas y de huéspedes y que a partir de 1922 pasó a llamarse Casa Carmela (como la esposa del dueño).      

Si bien el restaurante no tiene aparcamiento en sí mismo, justo delante hay un solar abandonado que hace de parking improvisado. Aunque técnicamente es gratuito, los gorrillas de la zona aceptarán gustosos cualquier donativo. Como en otras ocasiones, recomendamos no dejar nada de valor en los vehículos si uno no quiere llevarse un disgusto.

La reserva era para las 15.30h de un sábado. El viernes por la tarde recibimos una llamada del restaurante para confirmar la asistencia. Gesto comprensible dada la situación que vivimos en la actualidad y las restricciones del sector.

Llegamos a la hora acordada y tras contemplar con gusto la decoración y estética clásica del local una camarera nos dijo que le diéramos un segundo y se hacía cargo de nosotros de inmediato. Este tipo de gestos sencillos le dan clase a un restaurante y le hace sentirse al comensal  “importante”, en el sentido de que importa a los dueños y que cuando está pagando 50€ por cubierto no solo paga la comida sino también otras cosas.

Además de una decoración clásica pero renovada, llama la atención que detrás de la barra tienen una televisión que “retransmite” en directo como van haciendo los arroces a leña los cocineros. Incluso un camarero nos ofreció entrar a la cocina para poder presenciarlo, propuesta que declinamos. Este tipo de ofrecimientos resultan llamativos y un excelente reclamo “turístico”, en el buen sentido de la palabra.

Otro detalle que nos pareció muy positivo, dados los tiempos que corren, fue la presencia de una persona de limpieza que estaba continuamente desempeñando sus funciones. Esto nos transmitió una excelente imagen y puede dar tranquilidad a los comensales más preocupados con la higiene. Desde luego, el suelo y el local estaban limpísimos.

La acústica del local no es mala, pero es mejorable, como suele ser habitual en estos comedores con muchos comensales (aunque ahora haya menos). Importante destacar que existen varios salones privados (al menos dos) donde tener intimidad y hacer alguna celebración familiar o comida de negocios.

Previamente hemos comentado que los arroces de este restaurante se hacen a leña. Lo bueno de cocinar así un arroz es el sabor tan característico que les da. Un toque de distinción que es muy difícil de explicar pero que cuando está, se nota. Por desgracia, pocos restaurantes quedan en València que empleen esta técnica. Uno de los motivos puede ser el olor que desprende la leña, que a pesar de que no es un olor desagradable se queda impregnado en los tejidos y obliga a uno a ducharse salvo que quiera ser una chimenea andante el resto del día.

En Casa Carmela, a pesar de que el olor a leña era muy tenue, fue suficiente para que al salir nos lleváramos ese aroma con nosotros. Cierto es que nuestra mesa no estaba muy lejos de la cocina. Y cierto también que como somos unos paelleros “de tota la vida” nos da igual, pero para algún comensal podría resultar una mala experiencia.

Una vez sentados, tardaron muy poco en atender nuestra mesa, a pesar de que había bastantes comensales en ese momento. El servicio fue extremadamente atento y educado sin llegar a atosigar. Se notaba que los empleados estaban especialmente motivados, algo que desafortunadamente cuesta cada vez más de ver en la hostelería.

Tomada la comanda, los platos llegaron con mucha rapidez, especialmente los entrantes, que en esta ocasión fueron unas gambas al ajillo (espectaculares) y unas clóchinas valencianas muy sabrosas y de temporada. Un punto negativo fue que las copas de vino blanco que pedimos no estaban excesivamente frías.

EL ARROZ

Cuando uno entra a un local arrocero con gran solera como este y ya acumula unos cuantos arroces entre pecho y espalda tras años de peregrinación paellera, sabe que el caballo ganador de los arroces marineros es aquel que lleve algo de “caza mayor”, es decir, bogavante o langosta. También es verdad que siempre es el más caro, pero suele ser un valor seguro. Efectivamente, nos sentimos especialmente generosos y nos decantamos por un arroz de bogavante. El precio era de 29 € por ración. Cabe destacar que los precios oscilan desde los 17 euros por un arroz del senyoret a los 34 euros por ración de un arroz de langosta. También se hace paella valenciana (pollo y conejo) de 19 euros por ración y de verduras por encargo. Una mesa vecina había encargado paella valenciana y el olor que llegaba era espectacular, así que ya tenemos motivo para volver.

A continuación, pasamos a puntuar el arroz, siendo 1 estrella la peor calificación posible y 5 estrellas la mejor calificación posible:

– Punto de cocción del arroz: 5 estrellas

– Punto de sal: 4 estrellas

– Sabor del arroz: 5 estrellas

– Sabor de las piezas: 5 estrellas

– Generosidad de ración: 3 estrellas

El punto de cocción y el sabor del arroz así como de las piezas estaba excelente. El arroz tenía un fuerte sabor a mar y a bogavante, tan característico de estos arroces. Las piezas (tanto el bogavante como las gambas) estaban espectaculares. Se notaba que el producto era fresco y de calidad, ya que se deshacían en la boca como un caramelo con sabor a Mediterráneo. Respecto al punto de sal, si bien es cierto que a la hora de comerlo no se percibía un arroz excesivamente salado, ambos comensales nos pasamos el resto del día bebiendo agua sin parar y de ahí que no se obtenga la mejor puntuación. Con los arroces de bogavante siempre se corre el riesgo de que esté demasiado salado. Finalmente, como se ha comentado en otros artículos, en cuanto a la generosidad de la ración, suele ser habitual que en los restaurantes de renombre las raciones escaseen. Aquí no es una excepción. En resumen, un arroz espectacular.

*NOTA: Debido a los entrantes que pedimos no pudimos acabar el arroz, pero el camarero nos ofreció llevarlo en un tupper, cosa que hicimos muy gustosamente.

PUNTUACIÓN = 4,4 ESTRELLAS

FICHA TÉCNICA Y RESUMEN

FECHA DE VISITA: 20 de junio de 2020 (sábado).

HORA: 15.30h

PRECIO DE RACIÓN DE ARROZ CONSUMIDO: 29 €

PRECIO MEDIO RESTAURANTE: 53,75 €

PROS: Altísima calidad, arroces a leña, personal muy atento y eficiente, posibilidad de reservar salones privados.

CONTRAS: Ligero olor a humo, acústica mejorable, precio medio-alto.

RESUMEN: Excelente opción para una comida familiar, con amigos o de negocios, ya que aunque la acústica es mejorable dispone de un par de salones privados. Relación calidad precio buena, raciones de arroz escasas. Casa Carmela, un clásico que no falla.

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