EL SITIO
Hubo una época durante varias décadas en la cual en el paseo de Neptuno se aglutinaban varios restaurantes afamados de arroz, unos al lado de otros. Turistas de fuera de Valencia (e incluso de España) venían a darse un baño a la playa de la Malvarrosa y terminaban con un arroz en la Pepica con vistas al mar.
Hoy en día los tiempos han cambiado. Los turistas abundan por doquier y la calidad (por desgracia) escasea. Incluso ha variado la arquitectura del lugar. Al abrigo de la Copa América de vela y el Circuito de Fórmula 1 se amplió el puerto deportivo y el espigón. Ahí quedó una zona de terreno donde varios empresarios (o puede que el mismo) han creado restaurantes y lugares de ocio de ambiente playero.
Uno de los lugares más emblemáticos de este “nuevo ocio” de la ciudad es el Marina Beach, que fue de los primeros “beach clubs” que se abrieron en València.
El lugar donde se ubica es realmente privilegiado, con las mejores vistas a la bahía de València.
También dispone de una piscina inffinity donde los más musculados y operad@s pueden lucir sus cuerpazos con bañadores minúsculos, soñando con ser los próximos participantes de cualquier “reality show” de cierta cadena de televisión que acaba en “cinco”.
Además de ser una discoteca con piscina privada, también hay una zona de restaurante. La carta mezcla la cocina mediterránea con la asiática.

El local no dispone de aparcamiento privado, pero en la zona hay varios parkings, algunos de ellos cubiertos y de pago.
La reserva era para las 15.30h de un sábado. Cabe destacar que dentro del complejo de Marina Beach está el propio restaurante Marina Beach (al que fuimos) y también hay un segundo restaurante que está dentro de la playa de la Malvarrosa que se llama “El Portet”. En ambos casos, el proceso de reserva puede realizarse online. Sorprende que el local envíe varios correos para reconfirmar la reserva. Hay que estar atento pues, no vaya a ser que a uno se le olvide reconfirmar el mail y arruine la comida del sábado a los amigos. Ojito al correo no deseado.
Media hora antes de lo acordado llegamos al restaurante. A pesar de que en la página web de las reservas se advierte de que a la hora reservada puede haber algo de demora para sentarse, no tuvimos ningún problema incluso llegando con antelación. Elegimos la reserva en la terraza, lo cual fue un acierto ya que a pesar del calor del día se estaba realmente bien, con una brisa marina fresca.
Salvo error por nuestra parte, no hay un parque o zona infantil para que puedan jugar los niños, por lo que no se trata de un sitio aconsejable para reuniones familiares con niños pequeños. Sí que existen en el interior zonas reservadas donde poder hacer una comida con más gente, como por ejemplo una reunión de empresa.
Dentro del local, destaca una decoración moderna y playera.
Las butacas eran cómodas, las mesas amplias, separadas unas de otras y estaba todo limpio.

Un defecto a destacar fue que sacaron una carta física, algo que con la situación actual de COVID no parece muy apropiado.
Una vez sentados, tardaron poco tiempo en atender nuestra mesa. Un camarero nos tomó la comanda de las bebidas y posteriormente de la comida.
A lo largo del transcurso de la comida el servicio fue agradable y educado.

Los platos llegaron con mucha rapidez, especialmente los entrantes, que en esta ocasión fueron dos raciones de sepionet (muy buenos) y otras dos raciones de calamar a la romana.
EL ARROZ
Solicitamos como plato principal un arroz del senyoret. Se debe solicitar al realizar la reserva online. El precio era de 16,5 € por ración. Los precios del arroz oscilan entre los 14,5 euros por un arroz meloso de pollo hasta los 22,5 euros por un arroz meloso de bogavante.

A continuación, pasamos a puntuar el arroz, siendo 1 estrella la peor calificación posible y 5 estrellas la mejor calificación posible:
– Punto de cocción del arroz: 3,5 estrellas
– Punto de sal: 4 estrellas
– Sabor del arroz: 3 estrellas
– Sabor de las piezas: 3 estrellas
– Generosidad de ración: 4 estrellas
El punto de cocción estaba satisfactorio, mientras que el sabor de las piezas y el arroz era normal, un poco decepcionante para el precio que se ofrece. Aunque sea arroz del senyoret se echa en falta mucho más sabor a mar e intensidad.
Respecto al punto de sal y la generosidad de la ración, el arroz estaba muy satisfactorio.
En resumen, un arroz estándar con una relación calidad-precio muy normal.

*NOTA: Debido a los entrantes que pedimos no pudimos acabar el arroz. Ningún comensal solicitó un tupper.
Debido a que pedimos vino, cuatro entrantes y postre nos fuimos hasta los 45 euros por persona, lo que le da a este establecimiento una relación calidad-precio baja dado el producto ofrecido. Ello no quita que el lugar sea impresionante y ofrezca otras cualidades (piscina, discoteca, etc) al comensal.
PUNTUACIÓN = 3,5 ESTRELLAS
FICHA TÉCNICA Y RESUMEN
FECHA DE VISITA: 25 de julio de 2020 (sábado).
HORA: 15.30h

PRECIO DE RACIÓN DE ARROZ CONSUMIDO: 16,5 €
PRECIO MEDIO RESTAURANTE: 45,05 €
PROS: Ubicación increíble y privilegiada, ambiente desenfadado, adecuado para comida de empresa.
CONTRAS: Calidad precio excesiva, carta física (no respeta medidas Covid).
RESUMEN: Buena opción para gente joven que busque un lugar desenfadado para tomarse una copa después de una comida copiosa. También para empresas que tengan la misma finalidad.
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